Oct
27
Él y sus detractores
Sin sentimentalismo y sin complejo,
él brinda su opinión y su palabra:
si esta a los majaderos descalabra
es porque no se miran al espejo.
Todos tenemos algo de pendejo,
pero hay que estar más loco que una cabra
para insistir en que él la boca no abra
si no es para adularnos el pellejo.
Ese desdén tan torpe y tan constante
con que lo miran muchos es en vano,
y su veneno a ellos anquilosa.
Cuando hacen algo bien, él, elegante,
se lo aplaude con una sola mano,
y luego está pensando en otra cosa.